Se trata de una serie de ideas, intereses e iniciativas en relación al uso y observación de plantas y malezas. Estas inquietudes parten en 2009 en Barcelona y posteriormente en 2012 en Quillota, lugar de experimentación con huertos y semillas orgánicas de la quinta región. A partir de aquí, y como una búsqueda personal en torno a la defensa del cuerpo, he ido relacionando mi vida, el arte y el conocimiento mutuo a distintas formas de hacer y compartir los alimentos, las plantas y la cocina. Estos proyectos serían la antesala al proyecto La Lechuga, Centro de Alimentación Colectiva germinado en Espacio G entre el 2012 y el 2015.