Caminata Explorativa hacia el Interior ))><((

La región de ALIMAPU o Valparaiso, resulta particularmente interesante al ser un territorio que conecta el norte y el sur de Chile, no sólo a través de rios y cordones montañosos, sino desde influencias culturales y estéticas que afloraron como resultado de la primera ola de dominación por parte del Imperio Inca en Chili a finales del siglo XV; estableciendo en los valles centrales el centro administrativo y político del wamani (‘provincia’) de Chile. Los límites del wamani de Chile, cuyo centro político se encontraba específicamente en el valle del Aconcagua, se extendían desde el valle del Choapa por el norte hasta el Maipo o el Maule por el sur.

La ruta del Conconcagua o Aconcagua es el punto de anclaje de ocupaciones culturales diversas y sucesivas que germinaron a los alrededores de la ruta fluvial que atraviesa de este a oeste la región de Valparaíso conocido como río Aconcagua. Alrededor de este río habitaron culturas preincaicas que alcanzaron una considerable densidad de población desde por lo menos 2.000 años, cuando los grupos agroalfareros de las culturas Bato y Llolleo se asentaron en la ribera sur del río Aconcagua, caracterizándose por su movilidad entre los valles centrales y las costas de con-con, que es donde desemboca el río. La relación con el entorno, estaba, al parecer, profundamente unida a este principio de movilidad, tanto por una condición nómada del cuerpo, como por la habilidad para interrelacionarse con otras formas de vida. Este entrelazamiento entre lo humano y elementales como la tierra, el fuego o el agua dará como resultado relaciones fundamentalmente económicas de intercambio y reciprocidad de recursos marinos y agrícolas, así como el transito de estéticas aplicadas al diseño y técnicas de elaboración de piezas de alfarería. Esto como resultado de la cercanía con complejos culturales ubicados hacía el norte.

A partir de la observación directa, del viaje situado en la experiencia del cuerpo y el tiempo; intentaremos observar y re-pensar las capas y relaciones de poder/hacer, así como los modelos desde los que se esta reconstruyendo gran parte de la memoria de Abya Yala. Se trata de un trabajo de observación sobre el entorno, como una mirada expandida hacía la naturaleza, hacía las zonas en que el extractivismo como fenómeno civilizatorio se ha apropiado, antes y ahora, del cuerpo y la energía de las formas de vida presentes al interior del valle del Aconcagua y las costas de Valparaíso. Entendiendo esta zona como una dimensión viva y en constante regeneración, así como un espacio donde la negación frente a la devastación posee y tiene una contra historia.

La pregunta acerca de cómo escribir y caminar las historias y culturas desde la experiencia directa sobre el entorno obliga a repensar nociones como territorio, paisaje y naturaleza. La apariencia neutral de estos conceptos esconden el potencial ideológico capaz de contener el discurso que dibuja las fronteras y finalmente la idea de Nación.

Sabemos que el turismo cultural como fenómeno global ha terminado por cambiar el paisaje de nuestras relaciones, prácticas, rituales e intercambios afectivos a través de pautas emocionales dirigidas desde una profunda dimensión colonialista. Instalado sobre los cimientos de saber de antiguas culturas preincaicas y precoloniales todo un sistema de pensamiento que ha transformado la naturaleza en paisaje, territorio o patria.

Precisamente, la exploración pretende observar, intervenir y dialogar sobre las implicancias de un futuro programado por redes que buscan atravesar y reconfigurar distintos territorios con proyectos como el Plan IIRSA-Cosiplan o el T2 Valparaiso. Ya sea desde la compleja gestión del espacio urbano bajo la lógica de una colonización permanente o desde la dimensión industrial más clásica que pone en entredicho la supervivencia en lugares que hoy viven con mayor intensidad el proceso de transformación como lo son Puchuncaví-Ventanas, Petorca, Quillota, Limache y Valparaiso.

Dé_tour se propone como una ruta que ponga en crisis nuestra propia condición de turistas, extranjeros permanentes frente al desastre. Conectando desde la exploración psicogeográfica como herramienta para abordar las implicancias de las actuales transformaciones sociales, culturales y políticas del extractivismo cognitivo.

A través de una serie de ejercicios de deriva en el territorio pretendemos develar algunos de los procesos económicos, políticos y culturales que imponen nuevas formas de socialización y crean las condiciones estratégicas de dominación bajo las cuales se ha naturalizando durante décadas la devastación del territorio a través de redes de infraestructura.

La deriva, si bien lúdica, es una técnica que permite reconocer la manera en que los diversos ambientes presentes en el tejido de una comunidad van estableciendo distintos modos de relación entre nosotras y el medio ambiente, es decir una exploración consciente del paisaje biopolítico.

En este sentido, la triangulación de un eje que funcione como lugar de interrogación para el futuro presente, se justifica por la emergencia de la vida frente a la devastación y, sobretodo, por la necesidad de proximidad hacía las diversas articulaciones políticas que atraviesan y regeneran los modelos de representación histórica de la región.

Así, las rutas a explorar dentro de la región serán tres : Puchuncaví, Ventanas- Valle del Aconcagua, (Quillota- Limache) y Cerros, sector alto-Valparaiso.